¿Por qué hay un hoyo gigante en medio del bosque?
Déjame contarte algo antes de empezar: hasta ahora no existe un estudio científico que explique específicamente cómo se formó el Hoyo Cimarrón. Sin embargo, existe información sobre la geología de la región y de las formaciones parecidas en otras partes del mundo. Con esas piezas podemos armar una explicación bastante sólida de cómo pudo haberse formado, y aquí te la contamos.
Primero, ¿qué es el Hoyo Cimarrón?
El Hoyo Cimarrón es una formación geológica que se encuentra en la aldea Gracias a Dios, en el municipio de Nentón, Huehuetenango, a pocos kilómetros de la frontera con México. Nentón es un lugar reconocido por sus atractivos naturales, como el río Azul, el río Lagartero y los Cenotes de Candelaria, y el Cimarrón es, sin duda, uno de los más impresionantes.
Según el Sistema de Información Cultural del Ministerio de Cultura y Deportes, el Hoyo Cimarrón tiene alrededor de 170 metros de diámetro y cerca de 150 metros de profundidad. Las medidas no se conocen con exactitud debido a que todavía no se ha hecho un levantamiento topográfico formal del lugar. En el fondo, que es casi plano, crece un bosque denso con árboles de alrededor de 30 metros de altura.
En términos científicos, el Cimarrón es una dolina kárstica. En palabras sencillas, una dolina es una depresión del terreno que se forma en zonas donde las rocas pueden ser disueltas por el agua, especialmente rocas como la caliza. Por su tamaño, con más de 100 metros tanto de ancho como de profundidad y con paredes casi verticales, el Cimarrón entra en una categoría especial de dolinas gigantes que los geólogos llaman tiankeng, un término que viene del chino y significa “pozo celestial” (Ford y Williams, 2007; Duckeck, s.f.).
Esta región, conocida como la Depresión Cárstica de Nentón, se caracteriza por la presencia de numerosas dolinas, y el Cimarrón es una de las de mayor tamaño (Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación [MAGA], 2001). En Guatemala, a este tipo de formaciones también se les conoce como siguanes, palabra que se usa para referirse a un barranco o a una depresión profunda. Algunos vecinos lo llaman también “El Socavón”, que hace referencia a un agujero en la tierra.
¿Y por qué no se le llama cenote? En sentido estricto un cenote es una dolina que llega hasta el agua subterránea y por eso tiene agua en su interior, como los Cenotes de Candelaria, que están en el mismo municipio. El Cimarrón, en cambio, tiene el fondo seco y cubierto de bosque.
¿De qué rocas está hecho?
Aquí está la clave para entender cómo se formó este impresionante atractivo natural. Las rocas de la región son principalmente calizas, un tipo de roca sedimentaria. A diferencia de otras rocas sedimentarias, que se forman por la acumulación de arena o lodo transportados por ríos, la caliza se forma sobre todo en mares cálidos y poco profundos, a partir de la acumulación de conchas, corales y restos de pequeños organismos marinos, además del carbonato de calcio que se separa del agua del mar.
Gran parte del norte de Guatemala, incluyendo la Sierra de los Cuchumatanes y sus alrededores, está formada por una gruesa secuencia de calizas que se depositaron durante el período Cretácico, conocidas por los geólogos como las formaciones Ixcoy y Cobán (Walper, 1960). Es decir, hace millones de años el lugar donde hoy está Nentón era el fondo de un mar poco profundo. Con el tiempo, el movimiento de las placas tectónicas levantó esas capas de roca hasta convertirlas en montañas y las fracturó. Esas grietas, junto con la abundante lluvia, crearon las condiciones perfectas para que el agua comenzara su trabajo de disolver la roca y formar lo que hoy conocemos como la Depresión Cárstica de Nentón.
¿Sabías que…?
Las rocas que forman la Depresión Cárstica de Nentón comenzaron a formarse durante el período Cretácico, que va de hace unos 145 millones de años hasta hace 66 millones de años. Es ese período que nos enseñaban en la escuela, cuando los continentes que antes formaban Pangea seguían separándose y el océano Atlántico se hacía cada vez más ancho.
En esa época vivían dinosaurios como el Tyrannosaurus rex y el Triceratops. Además, el nivel del mar era mucho más alto que hoy, por lo que buena parte de lo que ahora es Guatemala estaba cubierta por mares cálidos y poco profundos, justo donde se fue acumulando la caliza que millones de años después daría forma al Cimarrón.
El Cretácico terminó con la extinción de los dinosaurios (excepto las aves, que son sus descendientes directos). Hoy la mayoría de científicos coincide en que la causa principal fue el impacto de un asteroide de unos 10 kilómetros de diámetro que cayó en lo que hoy es la península de Yucatán, en México, y dejó un cráter de alrededor de 180 kilómetros, conocido como Chicxulub (Schulte et al., 2010).
Entonces, ¿cómo pudo formarse el Hoyo Cimarrón?
El agua de lluvia, al pasar por el aire y por el suelo, absorbe dióxido de carbono y se vuelve ligeramente ácida. Cuando esa agua se filtra por las grietas de la caliza, la va disolviendo poco a poco, de la misma forma en que el vinagre deshace la cáscara de un huevo, pero muchísimo más despacio. Con el paso de miles de años, esas grietas se ensanchan y se convierten en canales, cuevas y cavernas subterráneas (Ford y Williams, 2007).
Si una de esas cavidades crece demasiado, el techo que la cubre pierde estabilidad y, en algún momento, colapsa. Para que una cavidad llegue a ser tan grande, normalmente hace falta una corriente de agua subterránea que, además de disolver la roca, se lleve poco a poco los materiales y bloques que se van desprendiendo; si no, el hueco se iría rellenando con sus propios escombros. El resultado es una gran depresión con paredes verticales y un fondo cubierto de bloques de roca que, con el tiempo, se llena de suelo y vegetación. A este tipo de formación se le llama dolina de colapso, y es el mismo proceso que explica muchas de las dolinas que se forman en zonas de caliza como Florida, en Estados Unidos (Miller, 1990; U.S. Geological Survey [USGS], 2018). Las dolinas gigantes del sur de China, donde se acuñó el término tiankeng, también se formaron así, por el colapso de enormes cavernas excavadas por ríos subterráneos (Ford y Williams, 2007).
Entonces, ¿cómo se relaciona esto con el Hoyo Cimarrón? No podemos asegurarlo todavía. Sus paredes verticales, su forma casi circular y la caliza que lo rodea son compatibles con una dolina de colapso, pero hacen falta estudios específicos del Cimarrón para conocer con certeza su historia y su edad. Por ejemplo, saber si en su fondo hay entradas a cuevas, si el Cimarrón y las demás dolinas de la zona siguen la dirección de las fracturas de la roca, o hacia dónde corre el agua subterránea de la región nos ayudaría a entender mejor cómo se formó.
Un bosque escondido
Hasta la fecha, el interior del Cimarrón no ha sido estudiado formalmente, ni desde el punto de vista biológico ni desde el espeleológico (el estudio de las cuevas). El primer descenso registrado ocurrió apenas en 2015 (Duckeck, s.f.). Aun así, algunas fuentes secundarias y colectas botánicas realizadas en Nentón mencionan que dentro podrían crecer cedros o cipreses de Comitán (Juniperus comitana), encinos (Quercus sp.), pinos (Pinus sp.), copales (Bursera sp.), conacastes (Enterolobium cyclocarpum), nances (Byrsonima crassifolia) e incluso palmas (Brahea sp.) (Medinilla Sánchez et al., 1996).
El ciprés de Comitán es un caso especial: es una especie que solo vive en Guatemala y en Chiapas, crece sobre suelos de caliza y está clasificada como En Peligro en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN (Earle, s.f.). Entre la fauna que se ha observado en los alrededores se mencionan venados, tepezcuintles, tacuacines, serpientes, iguanas, lagartijas y una gran variedad de aves (Ministerio de Cultura y Deportes, s.f.). Al estar rodeado de paredes de más de 100 metros, el fondo del Cimarrón tiene condiciones de sombra y humedad distintas a las del bosque que lo rodea, por lo que podría guardar sorpresas para la ciencia.
Lo que cuenta la tradición oral
Entre los conocedores del lugar se cuenta que el Cimarrón pudo haber sido un cenote que se secó y que, con el tiempo, permitió el crecimiento del bosque que hoy encontramos en su interior. También se habla de ríos subterráneos que desaparecieron, de una laguna perdida e incluso de un finquero que, huyendo de unos ladrones, se lanzó al hoyo con su tesoro (Duckeck, s.f.).
No existe evidencia científica que confirme estas historias, por lo que son consideradas parte de la tradición oral. Pero es interesante notar que varias de ellas giran alrededor del agua, y eso no está tan lejos de lo que nos dice la geología: fue precisamente el agua que corría bajo tierra la que, con toda probabilidad, labró este gran hoyo.
Si quieres visitarlo
El Hoyo Cimarrón se encuentra a unos 35 kilómetros de la cabecera municipal de Nentón, entre la Finca La Trinidad y la aldea Gracias a Dios, a unos 6 kilómetros de la frontera con México. Desde la ciudad de Huehuetenango son unas 4 horas en carro.
Se puede llegar en 4×4 hasta el mismo Hoyo Cimarrón: desde el punto donde se deja el vehículo, a pocos metros se encuentra este atractivo natural. También se puede llegar caminando, en alrededor de una hora y media de caminata. La entrada cuesta 25 Q por persona (unos 3,30 $), más 10 Q de parqueo (unos 1,30 $). Precios tomados en octubre de 2026.
Te recomendamos visitarlo acompañado de guías de la comunidad, que conocen el camino y los puntos seguros para observar; recuerda que sus paredes son verticales y no conviene acercarse a la orilla. El clima es cálido, así que lleva zapatos cerrados, agua y protección para el sol. Y no intentes descender: hacerlo requiere equipo especializado, experiencia en técnicas verticales y la autorización de la comunidad. Si tienes tiempo, puedes aprovechar el viaje para conocer otros atractivos de Nentón, como los Cenotes de Candelaria.
El Hoyo Cimarrón es una de las paradas de nuestro viaje a Huehuetenango.
Conclusión: un hoyo en la tierra, un lugar en la memoria
Nentón es territorio donde conviven pueblos mayas como el chuj, el q’anjob’al, el akateko y el popti’, cuyas tradiciones orales se han conservado con fuerza, en buena parte gracias a la relativa lejanía de la región (Hopkins, 2020). Sin embargo, hasta donde pudimos investigar, no existe un registro documentado de rituales, ofrendas o hallazgos arqueológicos relacionados específicamente con el Hoyo Cimarrón. Lo que sí tenemos son las historias que cuentan sus vecinos: cenotes que se secan, aguas que se esconden bajo la tierra y tesoros perdidos en el fondo. Son relatos que, igual que la geología, hablan del agua, de lo que se esconde bajo nuestros pies y del respeto que inspira un lugar así.
Así que la próxima vez que escuches hablar del Hoyo Cimarrón, recuerda que estamos frente a una formación que nos permite observar cómo el agua, las rocas y el tiempo pueden transformar un paisaje durante millones de años, y frente a un lugar que forma parte de la memoria de quienes viven a su alrededor.
Y aunque todavía no conozcamos toda la historia del Cimarrón, quizá esa sea precisamente una de las razones por las que resulta tan fascinante.
Referencias
- Duckeck, J. (s.f.). Hoyo El Cimarrón. Showcaves.com. https://www.showcaves.com/english/gt/karst/Cimarron.html
- Earle, C. J. (s.f.). Juniperus comitana. The Gymnosperm Database. https://www.conifers.org/cu/Juniperus_comitana.php
- Ford, D., y Williams, P. (2007). Karst hydrogeology and geomorphology. John Wiley & Sons.
- Hopkins, N. A. (2020). Chuj (Mayan) narratives: Folklore, history, and ethnography from northwestern Guatemala. University Press of Colorado. https://library.oapen.org/handle/20.500.12657/46847
- Medinilla Sánchez, O., Martínez Tuna, M., Vargas Ponce, J., España Esquivel, E., Romero Orellana, F., Ixcot, C., y Sánchez, M. (1996). Situación actual de la palma Brahea dulcis (HBK) Martius, en el municipio de Nentón, Huehuetenango [Informe técnico, 125 p.]. Facultad de Agronomía, Universidad de San Carlos de Guatemala.
- Miller, J. A. (1990). Ground water atlas of the United States: Segment 6, Alabama, Florida, Georgia, and South Carolina (Hydrologic Atlas 730-G). U.S. Geological Survey. https://pubs.usgs.gov/ha/ha730/ch_g/G-text6.html
- Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación [MAGA]. (2001). Mapa fisiográfico-geomorfológico de la República de Guatemala, a escala 1:250,000: Memoria técnica (G. D. Alvarado Cabrera e I. R. Herrera Ibáñez, consultores). Unidad de Políticas e Información Estratégica (UPIE-MAGA) y Programa de Emergencia por Desastres Naturales (MAGA-BID). https://www.maga.gob.gt/download/fisiografia.pdf
- Ministerio de Cultura y Deportes. (s.f.). El Cimarrón. Sistema de Información Cultural (SICULTURA). https://www.sicultura.gob.gt/directory-directorio_c/listing/el-cimarron/
- Schulte, P., Alegret, L., Arenillas, I., et al. (2010). The Chicxulub asteroid impact and mass extinction at the Cretaceous-Paleogene boundary. Science, 327(5970), 1214–1218. https://doi.org/10.1126/science.1177265
- U.S. Geological Survey [USGS]. (2018). Sinkholes. Water Science School. https://www.usgs.gov/water-science-school/science/sinkholes
- Walper, J. L. (1960). Geology of Cobán-Purulhá area, Alta Verapaz, Guatemala. AAPG Bulletin, 44(8), 1273–1315.

